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viernes, 11 de noviembre de 2011

Fabricar vasos sanguíneos con la ayuda de una impresora

La ciencia viene trabajando desde hace bastante tiempo en el cultivo en laboratorio de tejidos y órganos. Actualmente, la ingeniería de tejidos ya permite construir tejidos artificiales de algunas clases, aunque todavía no se ha logrado ningún éxito con estructuras más grandes, como por ejemplo los órganos.

Ahora, un grupo de investigadores de la Sociedad Fraunhofer está utilizando nuevas técnicas y materiales para crear vasos sanguíneos artificiales en su proyecto BioRap. Si todo sale bien, esta tecnología en el futuro será capaz de proporcionar tejidos más complejos e incluso órganos artificiales.

A principios de 2011, había más de 11.000 personas en la lista de espera para trasplantes de órganos en Alemania, aunque como promedio se realizan apenas la mitad de esa cantidad de trasplantes. La situación en otros países es parecida. El objetivo de la ingeniería de tejidos es crear órganos en el laboratorio que puedan acabar constituyendo una opción viable de trasplante para las personas que lo necesiten. Por desgracia, los investigadores aún no han podido preparar tejido artificial dotado de un correcto suministro de nutrientes, porque los tejidos hasta ahora obtenidos no tienen el sistema vascular que necesitan.

Cinco institutos Fraunhofer unieron fuerzas en 2009 para crear vasos sanguíneos artificiales biocompatibles. Parecía imposible construir estructuras como los vasos capilares, tan pequeños y complejos, en especial las ramificaciones.
Pero, inesperadamente, la ingeniería pura y dura vino al rescate, en forma de una aplicación imaginativa de la fabricación rápida de prototipos, que es una técnica para construir piezas que coinciden en todos los detalles con el modelo 3-D diseñado. Ahora, un equipo de científicos de la Sociedad Fraunhofer ha comenzado a trabajar en la adaptación de esta clase de tecnología para la tarea de generar diminutas estructuras hechas de biomateriales. El enfoque adoptado se basa en la combinación de dos técnicas diferentes: la impresión 3D y la polimerización multifotónica.

La impresión 3D es como la normal, sólo que la impresora va depositando sobre una superficie muchas más capas de material, en los puntos específicos. Poco a poco, la superficie impresa va cobrando relieve, y la "tinta" se afianza lo bastante bien como para que el objeto así construido no se deshaga al sacarlo de la impresora o ante cualquier fuerza discreta que se le aplique.

Günter Tovar dirige el proyecto desde el Instituto Fraunhofer para la Ingeniería de Interfases y la Biotecnología (IGB), en Stuttgart, Alemania.